lunes, 31 de mayo de 2010

No hubo duelo más anunciado

A Norma L. M.

Tu muerte la viví desde que te conocí.
Un duelo… no hubo duelo más anunciado.
La ternura que con la que llegaste
me prometió tanto.
Todo aquello que no iba a ser.

Hoy no me derramo en llanto
porque ya te he llorado tanto.

Te lloré cuando supe que tu deseo estaría repartido en dos
Aquella parte que jamás yo podría darte,
Aquella tu vida soñada que yo jamás podría darte,
Una parte de mi ilusión por ti se fue
cuando confirmaste eso:
vulva y pene, dos lugares en el mundo irreconciliables
entre dos mujeres… pensé…

A partir de entonces busqué
afanosa mi razón de quererte.
Cuánto te quería, ¿te quería realmente?

Renuncié a ti cuando tus andanzas te acercaban a mí
Y tú me mantenías lo más lejos que podías.
Mi voluntad minaba… era tu miedo lo que me alejaba.
¿No era suficiente amor para ti?
No era suficiente tu amor por mí.

Y es que después de algunos años de haber aceptado esa "yo";
de haber aceptado que mi amor de mujer por otras mujeres simplemente es;
el encierro, la angustia, el dolor de ocultar lo que una es
Ya no tiene razón de ser… es tan poco su peso
que no lo puedo comprender en otros,
ese miedo ya no lo entiendo.

Y lloro, está bien, lloro, sigo llorando dejarte.
La distancia, me repito, ¡la distancia otra vez no!
La distancia no fue… fue mi inexistencia en tu vida.

Merezco más…
Merezco ser aquella que por su amor estés dispuesta
a un universo.
No merezco a alguien mejor, te equivocas;
pero sirve bien a tu justificación para dejarme ir.

Merezco que alguien me quiera lo suficiente para
no dejarme ir, para decirme “quédate”,
para decirme “te quiero en mi vida”
para decirme “te quiero”
para decirme “te amo”
para decirme “ya no puedo estar sin ti”
para decirme “hoy no te puedo ver, pero no poder verte me parte el espíritu”
Merezco que alguien me tenga en sí misma como lo más bello que puede haber.

No merezco a alguien mejor, te equivocas;
Merezco algo mejor de ti…

No es que merezca a alguien que no tenga miedo
Merezco que alguien luche de a un paso a la vez contra ese miedo.

He llorado varias veces por ti, por lo que no puedo tener de ti y
por lo que no puedes ser para mí, he llorado
porque te lo pedía y no me lo dabas.
He llorado porque lo que necesitaba
tenía que pedírtelo todas y cada una de las veces.

He llorado, porque mi llanto no llega a ti.
He llorado porque en tu corazón no me albergas.
Porque frente a ti voy y vengo y tú
apenas vislumbras mi figura.
Mi corazón arde, se vuelve frío, mi piel se enciende
mi duda por tu amor crece
y tú apenas vislumbras mi figura.

He llorado porque sé que mañana no estarás,
Porque de todas y todos a los que has querido
Seré yo a la única a quién no regresarás.

Lloro del temor que tendré de no haberte logrado.
Lloro del dolor de la imposibilidad que tú y yo fuimos
Que no cesará…

Lloraré aún de tus besos, tu boca, tus ojos mirándome
Tú tibieza en mi abrazo
Tu cuerpo entregándose
de todo eso que no tendré nunca.
De que no te tendré nunca.

Lloraré por lo que no fuimos,
porque no fuiste la idea que tenía de las dos.

No lloraré por ti porque a pesar de que llegaste espléndida
Nunca sentí poderte tener plena,
lloraré entonces porque nunca te tuve en sí.

Me he dado cuenta que en el amor soy un soliloquio.
A ti preciosa, poco te pude escuchar.
O tú no me hablabas o yo no pude escucharte
Escuchar la naturaleza de tu amor por mí…

Me muerdo los labios
Me amarro los dedos,
Sujeto mis manos
para no
pedirte
que me pidas que regrese…

Laura Cruzher
5-abril-2010